Los giros, las frenadas, los saltos y los contactos pueden afectar al ligamento cruzado anterior, los meniscos, el cartílago o la rótula. El dolor, el derrame, el bloqueo o la sensación de fallo orientan la valoración, pero no sustituyen la exploración.
Tratamiento según objetivos
El tratamiento puede ser conservador o quirúrgico. La disciplina deportiva, el nivel, la frecuencia, el trabajo y las lesiones asociadas influyen en la decisión. El objetivo no es solo volver, sino recuperar capacidad y control suficientes.
Retorno progresivo
La vuelta al deporte debe basarse en la evolución clínica, la fuerza, el control neuromuscular, la confianza y, cuando estén indicadas, las pruebas funcionales. Los plazos varían según la lesión y el procedimiento.