La avulsión de la tuberosidad tibial anterior es una lesión poco frecuente que aparece principalmente en adolescentes, especialmente durante la práctica deportiva.

La tuberosidad tibial anterior es la zona de la tibia donde se inserta el tendón rotuliano. Durante el salto, la carrera o determinados movimientos explosivos, la potente contracción del cuádriceps puede provocar que esta zona se fracture y se desplace.

¿Qué síntomas produce?

Habitualmente aparece un dolor intenso y repentino en la parte anterior de la rodilla, acompañado de inflamación y dificultad o imposibilidad para continuar practicando deporte. En las lesiones desplazadas también puede verse afectado el mecanismo extensor de la rodilla.

¿Cuándo es necesaria la cirugía?

El tratamiento depende fundamentalmente del tipo de fractura y de su desplazamiento.

Las lesiones no desplazadas pueden tratarse de forma conservadora en determinados casos. Cuando existe un desplazamiento significativo, afectación articular o alteración del mecanismo extensor, puede ser necesario realizar una reducción y fijación quirúrgica.

Durante la intervención se restaura la posición anatómica de la tuberosidad tibial y se estabiliza habitualmente mediante tornillos. El control con radioscopia permite comprobar durante la cirugía tanto la reducción de la fractura como la posición del material de fijación.

Recuperación y vuelta al deporte

Tras la intervención comienza un periodo progresivo de consolidación y rehabilitación. El objetivo es recuperar la movilidad de la rodilla, la fuerza del cuádriceps y, posteriormente, la capacidad necesaria para regresar a la actividad deportiva.

El momento de volver al deporte debe individualizarse según la consolidación de la fractura, la recuperación funcional y las características de cada paciente.

Las imágenes corresponden a un caso quirúrgico real y se publican con autorización del paciente.